Educación en Buenos Aires

Las ganas de estudiar en universidades prestigiosas, de ampliar sus horizontes, de tener la posibilidad de acceder a las ofertas culturales lleva a muchos estudiantes del interior -muchos con posibilidad económica o una beca; otros con su esfuerzo personal- a armar sus valijas para estudiar en Buenos Aires. La otra cara de la moneda la encuentran en el ruido, el ritmo acelerado de la gente y la lejanía de sus familias y amigos.

“Lo que más me costó fue adaptarme al ritmo tan rápido de esta ciudad. Todos están alborotados y responden de mala manera cuando pregunto algo por la calle”, cuenta Tomás Fernández, un joven de 20 años que hace uno y medio dejó Esquel para estudiar Administración agropecuaria.

“Cuando llegué a Buenos Aires estuve toda la semana con dolor de cabeza hasta que, finalmente, me acostumbré al ruido”, coincide, sonriente, Mercedes, que vino desde Tucumán hace seis años a estudiar Bioquímica, y ahora recuerda la cantidad de analgésicos que tomó su primera semana en la gran ciudad como una anécdota del pasado.

En la Universidad Católica Argentina (UCA) el 20% de los estudiantes proviene del interior del país. Desde el Servicio de Orientación Vocacional, se realiza un seguimiento especial. “Tenemos entrevistas individuales con los estudiantes que vienen del interior para acompañarlos y saber si se adaptan a la carrera y a la vida en Buenos Aires. Si no les va bien en los primeros exámenes, el tutor vuelve a llamarlos. Esto no pasa en todos los casos pero, cuando sucede, intentamos identificar si es por falta de estudio, o porque extrañan o no se pueden adaptar”, explica María Inés García Ripa, coordinadora del servicio.

No quedarse solo

Para Alicia Cibeira, directora del Departamento de Orientación Vocacional del CBC de UBA, “lo que sostiene una experiencia tan fuerte como es una migración es que se sepa con quién se puede contar en Buenos Aires. Por eso es importante armar redes sociales, poder relacionarse con otros, hacer trabajos en grupos o juntarse para estudiar, estar acompañado y no quedarse solo”.

No todos vienen a Buenos Aires apenas terminan el secundario. Mariela Guirlli terminó el colegio y sintió ganas de viajar a Buenos Aires para estudiar Diseño de Imagen y Sonido, que no se dictaba en Córdoba, donde vivía. “Tenía 18 años y no me animé a venir sola. Entonces me anoté en Ciencias de la Comunicación y decidí cursarla tres años, obtener un título intermedio y luego venir a Buenos Aires, donde también tengo más posibilidades de trabajar de lo mío”, recuerda, con 21 años, en su casa de Palermo.

“Me animé a venir porque sabía lo que quería. Igual sabía que si empezaba y no me gustaba, podía volver. Pero no pasó. El año pasado, en el que hice el CBC, fue más duro. Pero ahora la carrera me gusta mucho y también hago cursos para tener más práctica”, dice Mariela, atareada y contenta.

Becas para alumnos del interior

La Universidad de San Andrés (UdeSA) lanzó un programa de becas destinado a estudiantes del interior con mérito académico y necesidad económica. Se trata de becas de estudio totales o parciales y un estipendio mensual, de acuerdo con la necesidad de cada estudiante, para vivir en Buenos Aires.

Osvaldo Sosa tiene 18 años y estudia en la UdeSA gracias a una de esas becas. A principios de este año dejó Salta, la ciudad donde vivía, para comenzar Administración de empresas. “Planeaba estudiar en Córdoba al terminar el secundario. Entonces me enteré de esta posibilidad de obtener una beca ya que estudiar en Buenos Aires estaba fuera de mis posibilidades económicas. Hicimos un curso on line y presencial. Conocí Buenos Aires cuando vine a rendir el examen”, cuenta. “Estoy feliz de poder ir a museos, de caminar con mucha gente. Me encantó el recital de Oasis”, dice.

Compartir